no. 10
Ciudad de México
He de perderte y olvidarte. Porque a mi lado no encontrarás la dicha. He de perderte porque en tus ojos ha terminado el paraíso, la esperanza; y me duele tenerte y saber que no me perteneces. Quiero perderte. No creo olvidarte. Pero trataré. En el camino podré dejarte en alguna estación de bus, en algún aparcamiento solitario, para marcharme y alejarme de esta lluvia de hechos y circunstancias que afligen mi razón. Te necesito, encanto desconocido, seductora vida, nostalgia de mi amor, querer marchito. Oh si, he de olvidarte. Te olvidaré esta tarde y en la noche cuando vaya a dormir. Te he de olvidar, cariño, porque me lastima tanto saber que te desconozco, que siempre fuiste ajena. Te he de olvidar porque necesito vivir.
no. 9
Ciudad de México
Extraño al hombre libre. Ese que amaba sin esquemas, aquel que perdió la razón por no envejecer y quedarse rezagado en su mundo dibujado con agua. De sentimientos robados, desconocidos. Extraño a ese hombre libre. Que vagaba por los mares de gracia y armonía. Que miraba con ojos distintos. Que se ha dejado engañar por si mismo.
no. 8
Ciudad de México
Me agobia el mundo, el pensamiento humano, su manera de dirigir sus emociones. Por lo tanto, me detesto.
no. 7
Ciudad de México.
Para Aglae.
Yo le digo: en ocasiones parece que estamos en frecuencia, y es cuando te necesito. Otras veces parece que solo somos meros compañeros de ruta, y es cuando trato de olvidarte.
Y ella me dice: no me extrañes. Siempre sabes dónde encontrarme, no hay razón para extrañarme.
Y la soledad me acompaña porque mi situación es precaria y la extraño y la necesito de otra manera.
no. 6
Ciudad de México.
Y se han ido queridos. Se han marchado dejando una estela de soledad en mi corazón; y recuerdo con ventura lo que hemos sido, lo que hemos forjado, y es en estos días, sí, en estos días, cuando el mundo se ha desvanecido. Ni mil palabras buscarán sus rostros, ni millones de estrellas se posarán en el recuerdo, porque es ahora, cuando la desgracia me embarga y la lluvia cae con más fuerza, porque es hoy, en esta tarde, cuando mi alma llora de nostalgia y mi canto se apaga como el sol en el otoño.